11 de febrero, 2015

El reto exigente de 2015

Los empresarios de estaciones de servicio se enfrentan a un año que va a ser crucial. La verdadera adaptación del sector comienza este 2015.

1.- Los contratos de suministro en exclusiva se van a renegociar sin ninguna limitación. Tras la Ley 11/2013  todos los acuerdos se adaptaron antes del verano pasado, ahora todos esos contratos tendrán que revisarse.  Mientras que el año pasado existía la obligación de adaptar ahora hay plena libertad de suministro, con lo que la negociación será con todas las posibilidades encima de la mesa. La web del Ministerio informa de todos los vencimientos.

2.- Aún cuando el efecto llamada a nuevas instalaciones de suministro que produjo el RDL 4/13 viene de hace dos años, es ahora cuando la competencia está creciendo de manera exponencial, y cada empresario tiene que gestionar una estrategia de posicionamiento nueva. Precio, reducción de costes laborales, implantaciones alternativas, etc…

3.- Los gestores siguen recibiendo el suministro en comisión y con unos ingresos por litro claramente inferiores a los propietarios. La Comisión Nacional de Mercados y Competencia se ha definido con claridad por un sistema de suministro en que no se fijen los PVP por las operadoras, ni tan siquiera en estos supuestos. Las operadoras son cada vez más remisas a establecer estos acuerdos a largo con comisión, pero todavía hay cientos de estaciones capturadas de este sistema a las que competir por sobrevivir les va a ser muy complicado.

4.- Los sistemas de tarjetas de descuentos se han generalizado durante el 2014 y es muy difícil competir sin herramientas de campañas cada vez más globalizadas. A las guerras de precios en el monolito se han unido las campañas comerciales, no solo vinculadas a grandes superficies, sino también a entidades bancarias. Cada vez es más complicado competir en el mercado sin contar con herramientas globales.

5.- El año pasado fue un año de buenos márgenes por regla general, pero la severa competencia de las nuevas low cost está impactando en los márgenes, aún a pesar de la caída del precio del petróleo.

Nuestro diagnóstico confirma lo que ya advertimos en 2013: la verdadera adaptación del sector a la nueva situación está suponiendo un reto más exigente aún que la propia extinción de la C.A.M.P.S.A.

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